
Por: Génesis Dávila Santiago
Hace un año, cuando comenzó el confinamiento, se reseñaban los cambios que había tenido la Tierra hacia una restauración. Los animales eran libres de caminar por las calles y las emisiones de carbono se redujeron hasta un 17%, durante los primeros meses, de acuerdo con las Naciones Unidas.
Aunque esa disminución resulta insuficiente para detener el cambio climático, nos recuerda que el planeta se puede reponer si le ayudamos. La sustentabilidad parte de ese planteamiento y se refiere a utilizar los recursos naturales, pero respetando sus límites y tomando en cuenta las generaciones futuras. Así lo detalló la profesora Carmenza Castiblanco en una presentación para la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, por sus siglas en inglés).
En Puerto Rico, existen algunas organizaciones e individuos que fomentan y educan sobre los estilos de vida sustentables y que, durante la pandemia, han trabajado por mantenerlos.
Apuesta por la promoción de la producción y consumo local de alimentos
La agricultura del país también se mueve hacia formas sustentables como el caso de TerraNova Urbana. Esta empresa liderada por José Ángeles, un joven de 29 años, inició para fomentar la agricultura local y llenar los vacíos que los supermercados presentaban después del huracán María.
“(El propósito es) ofrecer alimentos económicos y saludables al público puertorriqueño… Por (el huracán) María, vimos que muchas de las góndolas y muchos de los productos estaban vacíos por el método de agricultura que ahora mismo no fomenta Estados Unidos, que tenemos que comprar todo lo de allá antes de apoyar todo lo de aquí”, detalló Ángeles.
Esta empresa se dedica a utilizar pequeños espacios, en los patios de hogares urbanos, para fomentar la siembra y alimentación sin utilizar químicos sintéticos para las plantas, ayudando así al medioambiente.
“(La alimentación sustentable), además de valores nutricionales extras en la comida, corta los ciclos de vida de estos productos que vienen de muy lejos, (que) llevan meses congelados; la operación, en sí, genera muchos daños a nuestro ecosistema (debido a) la energía que se utiliza, la gasolina, etcétera; y reduce toda esa huella ecológica que nosotros dejamos a través de estos procesos en un mismo sistema completamente redondo y en Puerto Rico”, destacó el estudiante de agricultura sustentable de la Universidad de Puerto Rico de Utuado.
A este joven, la pandemia le enseñó que la agricultura se necesita a diario, pero también los incentivos por parte del gobierno para mejorar la calidad de empleo de los agricultores locales.
“Tenemos que buscar la manera de que el mayor porcentaje de nuestra alimentación provenga de nuestro entorno y de nuestra isla. Por eso, el apoyo directamente al agricultor yo entiendo que tiene que ser uno por medio de los CSA (Corporación de Seguros Agrícolas), que es la compra directa al agricultor puertorriqueño”, expresó.
Mientras tanto, asegura que, durante la pandemia, colabora con otros agricultores locales y les ayuda a llenar propuestas para obtener incentivos y mejorar sus condiciones de vida.
“El tema de la alimentación tiene que ser uno crucial en Puerto Rico”, concluyó.
Organización Proambiente Sustentable (OPAS)
Nació en 2005 con la misión de educar para la sustentabilidad. De acuerdo con su directora Ruz Deliz, la importancia de promover este tipo de educación figura en mantener el equilibrio, a largo plazo, de los recursos naturales, la calidad de vida de los seres humanos y la economía.
“Si no tenemos el triángulo de la sostenibilidad/sustentabilidad, que son estos tres pilares de ser humano, naturaleza y desarrollo económico, … en alianzas, va a haber un desequilibrio”, detalló, en una entrevista virtual, mientras explicaba que, sin los recursos naturales, gran parte de la economía se vería afectada.
A lo largo de casi 15 años de funciones, esta organización sin fines de lucro ha trabajado para mantener la calidad de las playas y añadir a los currículos de la educación pública y privada los temas de sustentabilidad con sus iniciativas Blue Flag y Eco Schools respectivamente.
Deliz recordó que, durante la pandemia, OPAS ha mantenido sus labores y realizó un evento, en autos, de reciclaje de electrónicos al cual asistieron, aproximadamente, 1,200 automóviles y se recogieron 52.58 toneladas de electrónicos de acuerdo con la directora ejecutiva.

Recogido de electrónicos de la Organización OPAS (Suministrada)
Las Naciones Unidas estiman que la humanidad produce 50 millones de toneladas de desechos de electrónicos anualmente y que solo se recicla correctamente el 20% de estas.
Por otra parte, Deliz argumentó que la pandemia demostró que los problemas de la humanidad se deben a las alteraciones que el ser humano hace de su ambiente y de los ecosistemas.
“Muchos problemas se deben a nosotros como seres humanos haber afectado nuestro entorno o crear un desbalance en el medio ambiente… El ser humano, al afectar los hábitats o los ecosistemas, altera la normalidad de la fauna o de nuestros animales y ellos terminan de alguna manera u otra transmitiendo una enfermedad”, recalcó.

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